
Lágrimas de despedida
La verdad, estar conectado de nuevo es para mí como la noche y el día. Aunque claramente la mezcla de estimulación (bastante elevada en este momento), y medicación no es suficiente para afrontar as...

La verdad, estar conectado de nuevo es para mí como la noche y el día. Aunque claramente la mezcla de estimulación (bastante elevada en este momento), y medicación no es suficiente para afrontar as...

La noche había sido larga, la más larga de las que había vivido desde hacía mucho tiempo. A mis problemas intestinales, que no remitían, se había unido el hecho de estar desconectado. Los escaso...

Después de las primeras pruebas iniciales -el tac y la radiografía craneal -, y pasado el tiempo prudencial, llegó el turno de continuar con el procedimiento habitual. A pesar de que me conozco to...

Desde la última vez que escribí en el diario -en el que dejamos a mi compañera parkinsoniana Mariaje a las puertas del quirófano -, han ocurrido varias novedades. La primera de todas ellas -la más...
Hace ya muchos meses que había dejado de escribir en este diario, a la espera de acontecimientos. Durante todo este tiempo, han pasado unas cuantas cosas. Jesús, al que dejamos en una entrada ant...

¿Te gustaría tener el diario en formato impreso? ¿Te apetece regalárselo a alguien que necesite ayuda (tenga o no Parkinson)? ¡Gracias a la Editorial Libros Indie, ya es posible! La presentación...
Jesús es un parkinsoniano precoz, alguna vez he hablado de él en este diario. Es uno de mis compañeros del grupo de apoyo: el segundo en edad, pero el primero, de lejos, en juventud de espíritu. ...

Hoy se cumplen dos meses desde la implantación de mis estimuladores neuronales. Si, ya sabes, esa operación que me ha convertido en una especie de cíborg, instalando en mi cerebro tres antenas de ...

Una de las rocambolescas ideas que pasaron por mi cabeza nada más salir de la operación de la implantación de los neuroestimuladores, libre en un principio de mis temblores, y en vista de la recien...

Han pasado casi cuarenta días desde que escribí la última entrada del diario, y, desde entonces, han sucedido unas cuantas cosas. Al principio, la calma total, la felicidad absoluta de no temblar ...