Diario de un parkinsoniano

¡Hasta luego, papá!

Querido papá: Te fuiste hace unos días, un poco antes de alcanzar tu meta vital, que era la que hace un tiempo, cuando aún te carburaba la cabeza, me dijiste que sería la de alcanzar los noventa años de edad. Ese límite se cumplía el diez de marzo, que siempre...


Vuela alto

Esta entrada del blog va dedicada a mi sobrina Nahia, que ya mismo empieza en la universidad, un poquito lejos del lugar en la que la ví nacer y crecer. Como muchos de vosotros sabréis, mis sobrinos —Nahia e Ibai— son mellizos. Desde que nacieron, durante todo este tiempo (casi...


La regla del tiempo

Hace apenas unos días, como cada 1 de julio, fue mi cumpleaños: Ni más ni menos que cincuenta y tres primaveras, que se me han pasado en un plis-plas. Ese hito, ya habíendolo reposado unos cuantos días, me hizo pensar en el tiempo, la cuarta dimensión física. Según la wikipedia,...


No está mal para un parkinsoniano

Hace unos días recibí una llamada telefónica. Cansado de tanto spam, me dispuse a descolgar el teléfono y a esperar a que del otro lado de la línea sonara alguna locución automática que me felicitara por haber sido elegido entre miles de usuarios. En lugar de eso, sonó una voz...


De tunos y maleantes

Esta entrada del blog no es más que una breve reflexión… Una de las innumerables desventajas que tiene el ser un parkinsoniano es la de la lentitud de movimientos, y el nerviosismo que ello provoca en uno mismo. Por ejemplo, revuelves el llavero cienes y cienes de veces buscando una...