Nahia e Ibai. Ibai y Nahia

25 jul 2021 · 3 mins

Hoy empiezo mi entrada en el blog por su final.

Apoyando mi cabeza en el quicio de la puerta de mi casa, pensativo, viéndolos alejarse de ella.

Son ellos, Nahia e Ibai, Ibai y Nahia.

Mis dos mellizos favoritos, mis pequeños sobrinos, convertidos ya en dos preadolescentes de casi catorce años.

Bueno, a decir verdad, el adjetivo de pequeños se ha caído ya de la lista de calificativos.

Aunque yo no soy ningún gigante, ya casi me llegan a la cabeza.

Hay que ver como pasa el tiempo, cuando se esforzaban en llegar con sus pequeñitas manos al asidero del ascensor, compitiendo el uno al lado del otro, sacando fuerzas de donde no las tenían, con ese sentimiento de competitividad que tienen todos los hermanos.

Aunque hoy en día todavía lo tienen, ya están mucho más sosegados.

O, al menos, cuando están conmigo.

Mira que han tenido rabietas, que me han hecho permanecer inmóvil, incapaz de reaccionar.

Pero ya no.

Ibai se ha convertido en un mozalbete espigado, que te habla con calma y serenidad, intentando interesarse y opinar de todo, no importa el tema que sea.

Sigue siendo tan despistado como siempre, pero eso a mí, no me importa.

Lo que realmente me importa es lo que veo en sus ojos, y que vi siempre en su mirada desde niño. Esa mirada de pillo que te hacía sonreír y que te encandilaba nada más verla, cuando correteaba por el parqué de esta misma casa.

Hoy la acompaña con una sonrisa que es nueva para mí, porque su carita de niño se ha ido transformando en la del adolescente que ya es.

Y qué decir de Nahia.

Esa princesita, reflejo del espejo de su madre, de cabellos rizados que me enamoró nada más verla, a la que admiro por su trabajo y tesón.

La que me robó mi portaminas, y que también se llevó con él un trocito de mi corazón.

Hoy ya es toda una mujercita, aunque su voz la sigue delatando, cuando habla con orgullo de lo mucho que la quieren sus abuelos, especialmente el refunfuñón de su abuelo Don-don.

Hoy los veo alejarse de mí, como tantas veces.

Después de ayudarme a recordar y seleccionar alguno de mis relatos, los más tiernos, recopilados en una especie de hit-parade personal, para que mi madre, su amatxi, los pueda leer con calma en su e-book, en su recién estrenada faceta de lectora empedernida.

El título estaba claro: “Relatos para nuestra amatxi”

Y, los autores…

Nahia e Ibai. Ibai y Nahia


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